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viernes, 11 de noviembre de 2016

LOS CABALLEROS TEMPLARIOS

Sello de los Caballeros Templarios

EL CISTER Y SAN BERNARDO DE CLARAVAL

Al contrario de lo que pudiera parecer, el Cister no es fundado por Bernardo de Claraval, sino que su existencia se debía a Roberto Molesmes, quien en el año de 1098 funda el cenobio de Citeaux (de ahí el nombre de Cister), una ciudad muy próxima a Lyon. Pero será Bernardo de Claraval (1090-1153), junto a Esteban Harding, el entonces tercer abad de la Orden quienes, en el año de 1120, proporcionarían al Cister su verdadera dimensión a nivel internacional, siendo por tanto Harding y Claraval los verdaderos artífices de la fundación de la orden.

La excesiva materialización y mundanicidad que presentaba la Orden de Cluny, había puesto en entredicho la original pureza del monacato, tal como se indicaba originariamente en la Regla de San Benito, motivo por el cual, tanto Esteban Harding, a través de su carta "caritatis", como el deseo de restablecer literalmente la Regla de San Benito, por parte de Bernardo de Claraval, iba a dar paso a una de las órdenes monacales más importantes y decisivas en toda Europa durante la Baja Edad Media.

Gracias a la implantación de un marcado rigorismo en la aplicación de la Regla del Cister, tomada de la de San Benito, Harding y Claraval, iban a devolver al monacato la pureza original que tanto se echaba en falta en Cluny. Así, se rechazaría cualquier elemento que no estuviese recogido explícitamente en la nueva regla, incidiendo sobre todo, en la necesidad de mantener una uniformidad general dentro de todos los servicios religiosos, los horarios, la disciplina a aplicar, los libros de lectura, el régimen de comidas y hasta el tipo del edificio, deberían mantenerse en todos los establecimientos de la orden, a fin de evitar posibles tentaciones al relajamiento.

Bernardo de Fontaine, como así se llamaba quien después sería San Bernardo de Claraval (en referencia a Clairvaux) nació en el año de 1090, en el seno de una familia acomodada en Borgoña, puesto que sus padres eran los señores del castillo Fontaines-les-Dijon. Fue educado junto a sus siete hermanos, tal como correspondía a la nobleza, seis de los cuales eran varones y una única hembra, recibiendo una exquisita formación en la lengua del latín, literatura y religión, lo que propició que la totalidad de los hermanos acabasen siendo todos religiosos.

En el año de 1112 ingresa en el Monasterio del Cister, haciéndose acompañar de un grupo de seguidores nobles que llegarían a alcanzar la treintena, además de sus cuatro hermanos mayores y su tío (tal como indicaría Guillermo de Saint-Thierry en su Vida de San Bernardo y Jacobo de la Vorágine en La Leyenda Dorada). No es de extrañar pues, que el abad de entonces, Esteban Harding, los acogiese a todos con gran alegría, intuyendo que se trataba de una adhesión en masa a su monasterio. Poco después, ingresaría en la orden su hermano menor Nirvardo y, al morir su madre, lo harían también su padre y su hermana Humbelina junto a su cuñado. Esto nos da una idea de la gran capacidad de influencia que ejercía Bernardo sobre sus más allegados, lo que se traducía en un elevado grado de adhesión a su persona, tal como dejó demostrado seis meses antes de entrar en la orden del Cister junto con sus seguidores, a los que mantuvo emplazados junto a él durante varias semanas, tiempo que invirtió en conseguir la fidelidad personal de todos sus acompañantes, llegando incluso a someterlos a todo tipo de pruebas que demostrasen su lealtad a su persona y no a la Orden a la que iban a pertenecer, puesto que todo esto fue llevado a cabo seis meses antes de ingresar en el convento del Cister.

Esta situación nos hace pensar que quizás Bernardo ya tenía un objetivo marcado antes de ingresar en la Orden, puesto que se hizo acompañar de las personas adecuadas para alcanzar su objetivo. Cuando repasamos la historia y vemos el comportamiento que tuvieron en los años siguientes al ingreso en el Cister, llevando a cabo diversas actividades secretas, tanto dentro, como fuera de la Orden, parece que la duda se disipa.

Tal como era previsible, la llegada masiva del clan de los Fontaine (la familia y amigos de Bernardo) iba a resultar conflictiva para el abad Esteban Harding, ya que la excesiva influencia de los Fontaine era de sobras conocida en la comunidad, lo que unido a que eran mayoría en el monasterio del Cister, ya que cuando ingresaron Bernardo y los suyos, apenas habían un puñado de monjes, iba provocar una situación que desataría lo inevitable. Pero la solución llegaría poco después, a través de la generosidad del conde Hugo I de Champaña, quien iba a jugar un papel muy importante en la fundación de la nueva Orden de los Caballeros del Temple. El conde Hugo I, donó los terrenos que poseía en Clairvaux, lugar cercano a Dijon, al norte de Lyon, para que Bernardo pudiera establecer allí su propio monasterio. Es así como a partir de entonces, Bernardo de Fontaine, pasará a conocerse como el célebre Bernardo de Claraval (de Clairvaux).

Tres años después del ingreso de Bernardo de Claraval en el Cister (1115), la Orden contaba tan sólo con cuatro abadías, en cambio, a la muerte de Bernardo de Claraval en el 1153, estas cuatro abadías pasaron a ser más de 350, de las que 69 era filiales directas de Claraval, fundadas directamente por Bernardo y levantadas con la ayuda de sus familiares y amigos de la nobleza.

La Orden del Cister se caracterizaría por la continua construcción de templos y monasterios dedicados a "Nuestra Señora" por casi toda Europa, así como entonar el "Salve Regina" al dar por finalizada la jornada, tal como era preceptivo en la Orden. Esta situación hizo que la Iglesia viera a Bernardo de Claraval como el iniciador y promotor oficial del culto a María, si bien, algunos autores vieron en este culto a María una advocación muy diferente a la aparente, ya que no se referiría a María la Virgen, sino a María Magdalena.

LA FUNDACIÓN DE LA ORDEN DEL TEMPLE
SAN BERNARDO DE CLARAVAL Y LA ORDEN DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS

San Bernardo de Claraval
Tras la primera cruzada, culminada con la conquista de Jerusalén en el año de 1099, pasarían a constituirse principados latinos por la zona, como fueron los Condados de Edesa y Tripoli, el Principado de Antioquía y el Reino de Jerusalén, donde Balduino iba a gobernar como rey.


Según cuentan las crónicas, en el año de 1118, el rey de Jerusalén, Balduino II, daría la bienvenida a un grupo de nueve caballeros franceses, comandados por el noble Hugo de Payens (Payns), quien se ofrecería al soberano para proteger a los peregrinos que acudiesen a Tierra Santa.

Entre los componentes del grupo, se encontraba el que fuese tan generoso con Bernardo de Claraval, al donarle las tierras de Clairvaux para levantar su propio monasterio; nos referimos, por supuesto, al conde Hugo I de Champaña. También le acompañaba el tío de Bernardo, André de Montbard, quien más adelante jugaría un importante papel en la Orden, llegando a ser Gran Maestre de la misma en el año 1153, coincidiendo con el año de la muerte de Bernardo de Claraval.

Fue en dicha fecha del 1118 cuando se produciría la fundación de la "Orden del Temple" y que, en un principio, fue conocida como la "Orden de los Pobres Caballeros de Cristo" (Pauperes Conmilitones Christi), aunque más tarde, pasarían a ser conocidos comúnmente como "Caballeros Templarios o Caballeros del Templo de Salomón" (Milites Templi Salomonis), una vez que fueron instalados en las dependencias del antiguo templo de Salomón en Jerusalén y cuyo lema sería: "Non nobis, Domine, Non Nobis, Sed Nomini Tuo Da Gloriam" (No para nosotros, Señor, no para nosotros, sino en tu nombre danos Gloria). La denominación más actual y extendida de "Orden del Temple" se produce a través de la traducción del latín al francés. La identidad de los nueve caballeros franceses fundadores de la orden del Temple era la siguiente:

Caballero Templario
 - Hugo de Payens

- Geoffroy de Saint-Omer
- André de Montbard
- Archambaut de Saint-Amand
- Payen de Montdidier
- Geoffroi Bisot
- Gondemar
- Hugo Rigaud
- Roland

No obstante, la identidad de los caballeros que componían la expedición, daría lugar a especular con otros motivos distintos a los manifestados por Hugo de Payens, ya que resultaba demasiado casual que, algunos de los componentes, fuesen familiares o íntimos amigos de Bernardo de Claraval, tal como se ha indicado anteriormente.

Para corroborar esta hipótesis, existen unos documentos muy interesantes, procedentes de unos archivos de la Orden del Temple, que fueron encontrados en el Principado de Seborga, un minúsculo país de unos 14 Kms. cuadrados, situado en el noroeste de Italia, en la región de Liguria, y en donde se relaciona directamente a Bernardo de Claraval con la fundación de la Orden del Temple.

De acuerdo a dichos documentos, Bernardo de Claraval, en el año 1113, habría fundado un monasterio en Seborga, con el propósito de preservar en su interior un "gran secreto", el cual no es especificado. Bernardo dejó como guardianes del secreto a los monjes Gondemar y Rossal, dos frailes que pertenecían al clan de los Fontaine, y que habían ingresado con él en el Cister.

Posteriormente, en el año 1117, Bernardo de Claraval, regresa al monasterio de Seborga y libera de sus votos a los dos frailes, a la vez que les encomienda un nuevo destino: viajarían a Tierra Santa, en compañía de siete caballeros más. Los nombres de dichos caballeros eran:

- André de Montbard (tío de Bernardo de Claraval).
- El conde Hugo I de Champaña (quien le donó las tierras de Clairvaux).
- Hugo de Payens (quien sería el primer Maestre de la orden).
- Payen de Montdidier.
- Geoffroi de Saint-Omer.
- Archambaud de Saint-Amand
- Geoffroi Bisot

Como puede comprobarse, la mayoría de los nombres que aparecen en dichos documentos, coinciden con los nombres citados en los documentos que hacen referencia al grupo que acudió a Jerusalén y fundó la Orden del Temple en 1118. ¿Casualidad?